Luz roja y piel: qué dice la investigación
Un resumen claro de lo que han medido los estudios controlados con luz roja e infrarroja cercana en la piel, y de cómo es una sesión en AURORA.
Última revisión: octubre de 2026 · Basado en la investigación más reciente disponible en el momento de la revisión
La luz roja está en todas partes: mascarillas LED, paneles, cabinas de cuerpo completo. Con tantas promesas alrededor, vale la pena volver a los estudios. Esto es lo que midieron de verdad los investigadores cuando estudiaron la luz roja y la piel.
En pocas palabras
La terapia de luz roja también se llama fotobiomodulación (PBM). Combina luz roja visible (más o menos entre 600 y 700 nm) e infrarroja cercana (entre 800 y 1.000 nm), que no se ve pero se nota como un calor suave. No es luz ultravioleta, así que no broncea, y tampoco es una sauna.
La hipótesis mejor estudiada es que las mitocondrias, las partes de la célula que producen energía, absorben esta luz y eso cambia cómo funcionan las células. En la piel, los estudios se han centrado en los fibroblastos, las células que fabrican colágeno. Una revisión muy citada resume esta línea de investigación Avci 2013.
¿Te preguntas en qué se diferencia de tomar colágeno? Lo explicamos en Colágeno, terapia de luz roja y la diferencia entre nutrir el cuerpo y activarlo. Aquí nos centramos en lo que midieron los estudios sobre la piel.
Qué encontró la investigación
Colágeno y textura de la piel
El ensayo más parecido a una cabina de cuerpo completo es Wunsch 2014. Participaron 136 personas: 113 hicieron dos sesiones por semana en equipos de cuerpo completo, 30 en total, y 23 formaron el grupo control. Frente al grupo control, quienes hicieron las sesiones notaron la piel mejor, y las mediciones mostraron una piel más lisa y más densidad de colágeno en la ecografía. Evaluadores que no sabían a qué grupo pertenecía cada foto también vieron la piel mejor.
Barolet 2009 empezó en el laboratorio: la luz de 660 nm aumentó la producción de colágeno en un modelo de piel cultivada. Después, en un grupo de personas, la mayoría mostró arrugas menos profundas y una piel menos rugosa tras 12 sesiones.
Líneas finas
En un ensayo doble ciego con placebo, Lee 2007 aplicó luz en media cara a 76 personas, dos veces por semana durante cuatro semanas: 633 nm, 830 nm, ambas o una luz simulada. En los tres grupos con luz real, las arrugas medidas bajaron hasta un 36 % y la elasticidad subió hasta un 19 % respecto al inicio. Las biopsias mostraron más colágeno y fibras elásticas.
Russell 2005 combinó 633 y 830 nm durante 9 sesiones en 31 personas y midió una piel más lisa alrededor de los ojos a las 12 semanas. En Nam 2017, 52 mujeres usaron luz roja de 660 nm a diario durante 12 semanas, y las arrugas alrededor de los ojos mejoraron respecto al inicio.
Lo que tienen en común
La mayoría de estos ensayos usaron dos o tres sesiones por semana (uno, sesiones diarias) durante uno a cuatro meses, y los cambios se midieron de forma gradual, no tras una sola sesión. Los resultados varían de una persona a otra y la investigación sigue avanzando. Podemos contarte lo que encontraron los estudios; no podemos prometerte el mismo resultado.
Antes de venir, consulta
Se habla mucho de la luz roja junto a láser, peelings y microneedling. Aquí decide tu médico: reserva una sesión solo cuando el médico que te hizo el procedimiento te dé el visto bueno. Si te has hecho terapia fotodinámica (TFD), la piel queda sensible a la luz durante un tiempo, así que no vengas sin la autorización de tu médico. Hablaremos de los procedimientos en otro artículo.
Lo mismo si estás embarazada, tomas medicación que te hace sensible a la luz o tienes alguna afección de la piel o de salud: consúltalo antes con tu médico.
En AURORA
Las sesiones son en una sala privada. Te tumbas en una de nuestras 3 cabinas de cuerpo completo, que cubren todo el cuerpo, por delante y por detrás, con luz roja e infrarroja cercana de 633, 660, 810, 850 y 940 nm (te lo explicamos en nuestra página de longitudes de onda). Las cabinas están ventiladas, así que notas un calor suave, no calor fuerte. La sesión dura 12 minutos y luego sigues con tu día.
En cada sala hay gafas de dos tamaños, pequeñas y más grandes. Son opcionales: puedes simplemente cerrar los ojos, pero si eres sensible a la luz seguramente te resultarán más cómodas.
Si tu objetivo es la piel, la constancia cuenta más que una sesión suelta. Sigue con tu protector solar y tu rutina de siempre: la luz roja no sustituye a ninguno de los dos.
Preguntas rápidas
¿Da calor? No. Notas un calor suave, y la cabina está ventilada durante toda la sesión.
¿Broncea? No. La luz roja y la infrarroja cercana no son ultravioleta, así que no broncean la piel. Por eso mismo sigues necesitando protector solar al aire libre.
¿Cuándo notaron cambios en los estudios? Los ensayos de arriba midieron cambios tras varias semanas de sesiones regulares (por ejemplo, 8 sesiones en cuatro semanas o 30 sesiones en unos tres meses y medio), no tras una sola visita.
¿Puedo combinarla con mi rutina de cuidado de la piel? Normalmente sí. Si usas productos con receta o medicación que te hace sensible a la luz, pregunta antes a tu médico o farmacéutico.
Ven a conocernos
Estamos en el Carrer del Comerç 31, en el Born. Pásate sin cita para ver las cabinas y preguntarnos lo que quieras, o consulta los precios. Tienes más información sobre la terapia de luz roja de cuerpo completo en nuestra web.
Este artículo es informativo y no sustituye el consejo médico. AURORA es un centro de bienestar, no una clínica médica.
Fuentes
Avci P, et al. Semin Cutan Med Surg. 2013;32(1):41–52. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24049929/
Barolet D, et al. J Invest Dermatol. 2009;129(12):2751–9. https://doi.org/10.1038/jid.2009.186
Lee SY, et al. J Photochem Photobiol B. 2007;88(1):51–67. https://doi.org/10.1016/j.jphotobiol.2007.04.008
Nam CH, et al. Dermatol Surg. 2017;43(3):371–80. https://doi.org/10.1097/DSS.0000000000000981
Russell BA, et al. J Cosmet Laser Ther. 2005;7(3–4):196–200. https://doi.org/10.1080/14764170500370059
Wunsch A, Matuschka K. Photomed Laser Surg. 2014;32(2):93–100. https://doi.org/10.1089/pho.2013.3616
Última revisión: octubre de 2026. Este artículo se basa en la investigación más reciente disponible en el momento de la revisión. Seguimos los nuevos estudios y actualizamos o corregimos este artículo cuando cambia la evidencia; la información desactualizada se corrige o se elimina.
Historial: oct. 2026 · Publicado.



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